jueves, 10 de mayo de 2018



  • Trabajaremos con el siguiente texto durante la clase en el laboratorio.



A Paloma le gusta mucho trabajar con témperas, tanto que a veces en vez de pincel, ¡usa los dedos! La semana pasada cuando estaba toda enchastrada recordó que tenía que prepararse la merienda, pero cuando abrió la canilla de la cocina para lavarse las manos… ¡no había agua! Miró para todos lados y al ver el florero pensó, “puedo usar el agua que tiene, total, las flores ya están marchitas y hay que tirarlas”.
Cuando estaba por mojarse las manos se acordó de aquella vez en que su hermano menor quiso tomarse el agua del florero y la mamá le dijo que no se podía beber… pero ¿servirá para dejar sus manos limpias?
Paloma mira el forero y piensa que aunque el agua está un poquito verde no se ve nada raro… trata de recordar por qué razón no debían utilizarla pero por más que trata, no hay caso, ¡no se acuerda de nada!

¿Habrá algo en el agua del florero que nos puede hacer mal? ¿Cómo podríamos averiguarlo?

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